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Manel Seral Coca
Barcelona, Spain
Este site rinde homenaje al ocultista Manel Seral Coca, profesor de Kabbalah Alquimia y Ocultismo. Escritor e investigador, que trascendió este plano el 14 diciembre de 2005. Como tantos dijeron de él: !no supo "venderse"¡.Era un investigador nato. Su obra, oculta, valga la redundancia, merece ser divulgada. El no tenía tiempo para ello. Quizá, desde la luz, si lo tenga... Porque el saber no tiene precio. Siempre estará en nosotros.
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12 abr. 2005

El Héroe

Jung afirmaba que todos estamos conectados con el que denominaba inconsciente colectivo, y desde allí individualmente recibimos unos símbolos que son iguales prácticamente para toda raza, cultura y civilización, a los que llamó arquetipos. Un arquetipo es un modelo que no sabemos dónde está pero que nos impacta a todos de una manera o de otra, y que es bautizado con distintos nombres. Pero salvando el rasgo de los nombres y que unos los pinten de amarillo y otros de verde, la cuestión es que en el fondo todas las culturas tienen los mismos arquetipos. En el sentido más amplio, en todas partes encontramos una diosa del amor, un dios de la guerra, un dios del rayo y del trueno, asociados estos últimos siempre a la fertilidad de las cosechas y no a la destrucción como se podría en principio suponer. Son dioses de la lluvia, y todos los dioses de la lluvia eran adorados por los campesinos porque gracias a ella comían. La mitología realmente no nos plantea la existencia de muchos dioses y muchos panteones, nos habla de los mismos.

En el inconsciente colectivo no sólo están todos los dioses mitológicos sino que también se encuentran los arquetipos personales que impactan en cada individuo, los héroes interiores, los cuales enfrentan una situación; nos encontramos con un cuento:

Hay un reino en el que el pueblo vive feliz, pero de pronto aparece un dragón que lo devasta. La gente queda desvalida y desamparada, algunos han perdido cosas muy importantes y se convierten en amargados, víctimas sufrientes que claman por una solución. El gobernante debe poner en orden el reino; el sabio consejero del rey sugiere que alguien debe destruir a la bestia, se hace una llamada y aparece un héroe, pero éste no combate a la bestia directamente, sino que pasa primero por una serie de procesos y pruebas que demuestren su capacidad y su valor. En éstas debe experimentar la capacidad de perder, antes de realmente enfrentarse a perder algo, y normalmente pasa por la experiencia del amor antes de pasar por la experiencia del combate; no es heroico aquel que no tiene nada que perder, el verdadero combate heroico es el que pasa por la posibilidad de perder algo, y sólo puedes perder algo cuando lo quieres.

En la historia también suele aparecer una especie de bufón, que es el que se cachondea y le baja los humos al héroe cuando éste se sube demasiado y el que realmente le sirve para encontrarse más a sí mismo. La otra clave importante del cuento es la victoria final.

Este cuento tiene unos arquetipos básicos y no es necesariamente el argumento de un cuento medieval, no es una historia medieval, es el argumento básico de La Guerra de las Galaxias, pero también es el argumento básico de algunas películas importantes de romanos, y también es el argumento básico de El Señor de los Anillos, y es el argumento básico de todos los grandes cuentos, historias y narraciones que han impactado a la masa. Entonces ¿por qué esa historia más o menos camuflada en el fondo siempre es la misma?

Porque es la epopeya de la búsqueda del hombre de sí mismo.

Los arquetipos mencionados funcionan a todos los niveles, incluido el psicológico, en el que cada uno tiene que enfrentarse con el gobernante que pierde el reino, con el inocente que ha sido expropiado de su reino de paz al acabarse la buena vida de cuando era niño, a cuando nos convertimos en la víctima resentida con el mundo porque nos quitaron algo que queríamos, en los momentos que hemos desarrollado nuestro guerrero particular para conseguir vencer problemas o en los momentos que hemos tenido que consultar con nuestro sabio interior para poder encontrar otra vía de solución que no sea la batalla directa, muchas veces inútil, o cuando hemos tenido que conectar con nuestro bufón interior para reírnos de nosotros mismo y tomarnos las cosas de otra manera, etc.

La pregunta es, ¿por qué este tipo de personajes, de saga, de historia, que contiene unos papeles muy claros y definidos, la encontramos en occidente en prácticamente todas las mitologías y leyendas?, ¿Pero también en los nuevos cuentos, historias y leyendas que se están forjando actualmente en el cine? Sobre todo en las que impactan y dejan huella. Pero no sólo en occidente sino entre los esquimales o en las tribus de África…. ¿Por qué esto aparece en todas partes? ¿Incluso aunque no haya existido una conexión cultural entre toda esa gente? Porque de alguna manera es una raíz psicológica, por así decirlo, que está impresa y forma parte del disco duro básico del ser humano normal. Es decir, existe una información que trasciende lo individual y nos mantiene unidos más allá de lo que son los cuerpos físicos. La raíz de esta malla la encontramos en el inconsciente.

Esta mente está vinculada al cuerpo, se percibe desde el cuerpo, pero no está ubicada en el cuerpo, es ajena al cuerpo, o sea, que en algún sentido, me guste o no, tengo que admitir que estoy enchufado a algo que ni es físico ni es mío, pero sin embargo estoy constantemente recibiendo y emitiendo información con ese algo.

Los personajes de Matrix son desenchufados de un conector (excepto los nacidos puros, que ya no lo tienen) que muy acertadamente se encuentra ubicado encima de la nuca, que es precisamente la zona en la que el esoterismo plantea que tenemos la conexión con el plano del inconsciente; en el chacra oculto que se relaciona con Daath, el chacra del presente, del aquí y ahora.

El inconsciente colectivo no es manipulable, pero sí lo es la interpretación que el individuo hace del inconsciente colectivo: se pueden manipular a las masas usando una interpretación convincente. La propaganda política, social, publicitaria, no manipula el inconsciente colectivo, digamos que lo usa, lo prostituye.

Cuando se manejan masas, lo que se hace es aprovechar los arquetipos para redirigirlos donde interesa. Todo aquel grupo social o individuo que sepa apelar a nuestros héroes interiores nos tiene cogidos. Así es como te atrapan las sectas, así es como las grandes ideologías políticas se imprimen y lo que lleva a las masas a seguir un líder: pulsando sobre los arquetipos.

Camelot es destruido, Arturo envía a sus caballeros (los héroes) a buscar el Grial para sanar el reino. Volvemos al mismo mito y a los mismos personajes; al monarca y su reino perdido, a los campesinos desvalidos, al héroe, al sabio, al amante, etc, contiene los mismos mitos. No importa cómo contemos la historia, lo realmente importante es que la historia englobe el conjunto de mitos, porque en el fondo son mitos que están ligados a cada uno de nosotros y ahí es donde aparece el hábil en control mental. Sólo se necesita que algo conecte con la propia sensación de reino perdido, dándole una forma y un nombre:

La sensación del sujeto común es ambigua, no sabe definir por qué esta así, pero es fácil darle un argumento exterior, estamos en una época en que la cultura, la civilización, el sistema están en declive, ¿Lo vamos a dejar así o hay que hacer algo? Si hay que hacer algo preparaos para la batalla, sólo la batalla tiene un sentido.

Pese a todo lo absurdo y terrible que parezca, sólo tener algo por lo que morir le da sentido a una vida. ¿Por qué podemos morir? ¿Por un empleo? ¿Por una hipoteca? ¿Por unos cuantos domingos de barbacoa? ¿Por unos cuantos abrigos de piel y unas cuantas joyas? ¿Por todo eso vale la pena morir? ¿Por unos niños que en el colegio aprenden a tener móvil y a desarrollar su homosexualidad latente? ¿Por el absurdo de la sociedad de consumo en la que trabajas para poder pagar cosas que solamente te crean una gravedad que te obliga a trabajar más para poder seguir pagándolas? ¿Por todo eso vale la pena morir?

¿No habéis notado que al reino, o sea yo y cada uno de nosotros, le fallan cada vez más las fuerzas? ¿Que parece como si la tierra estuviera agotada y las cosechas no fructificaran? ¿Que parece que los campesinos, dígase ideas, genialidades y fantasías de cuando era más joven, se están ahí mirando en el trastero?

Segunda parte del proceso:
Necesito un dragón, necesito algo o alguien que pueda ser el culpable de que vuestro reino esté así; para algunos los moros, para otros los Illuminati, para otros la sociedad de consumo, el sistema, el capital. Necesito un dragón. ¿Cuál es mi dragón personal? Necesitamos un arquetipo.

Lo que está claro es que el culpable siempre tiene que ser otro, porque si soy yo mismo no me puedo combatir. De hecho lo de fuera no hace más que potenciar lo de dentro, pero necesito algo exterior porque nuestro enemigo interno no lo identificamos y además nos llevamos muy bien con él, qué le vamos hacer. En cambio el enemigo externo nos da una justificación, ahí es donde entra el punto de peligro.

Puedo argumentar que el enemigo es la incultura y la ignorancia y eso me lleva a no ser inculto y a no ser ignorante, ésa es mi guerra particular. Mi guerra es desarrollar mi conocimiento y mi crecimiento interior, vencerme a mí mismo para poder vencer al dragón que está fuera. Sólo puedo vencer al dragón si me he vencido a mí mismo, esto también está en el mito, también forma parte del arquetipo. Pero es muy fácil darle nombre al dragón y ahí tenemos a los manipuladores de masas: “la culpa es de los judíos”, sólo hay que sacar unos argumentos que lo justifiquen, y es fácil, ¿eh?, o “de los inmigrantes”, etc…

Tercera parte del proceso:
El héroe es el que dice basta ya. La humanidad en este momento está carente de héroes, pero como el arquetipo es inamovible, que la humanidad sea llevada a un mundo sin héroes sólo se puede resolver de una manera, y es que más pronto o más tarde habrá una necesidad brutal de héroe y en ese momento el héroe aparecerá. La pregunta es, sabiendo esto, ¿en qué le beneficia al dragón (llámesele como se quiera en este caso) privar a la humanidad de héroes, ahora, hoy? Sabiendo que el héroe surgirá inevitablemente, ¿por qué el dragón está privando a la humanidad de héroes? Lo cual implica desmitificar a los héroes, implica crear antihéroes (esto es típico de esta última cultura); implica glorificar la imbecilidad y la estupidez y burlarse del honor y de la dignidad, esto lo encuentras desde la tele a las películas pasando por todos los sistemas que puedas trabajar, el engranaje está muy bien montado. La filosofía es destruir la figura del héroe, aparezca donde aparezca, hundirlo, masacrarlo, sustituirlo por héroes-fraude. Quede claro que ahora no me refiero a ningún líder militar ni nada por el estilo. Un héroe es alguien a quien el pueblo puede admirar y con quien se pueda identificar.

La ausencia de héroe provocada y deliberada lleva a la necesidad de héroe, y cuando el pueblo necesita héroes, o le das héroes o el mismo dragón se inventa el suyo ¿Qué mejor manera de manipular a un pueblo que darle un héroe después de haberlo mantenido durante tanto tiempo privado de él? un héroe dirigido, controlado, un héroe al servicio del dragón. Somos campo abonado para recibir con los brazos abiertos al héroe del dragón, necesitamos desesperadamente algo de lo que fiarnos y decirle amén. Como pueblo estamos listos para un dictador.

Mientras tanto el papel de héroe lo irá ocupando el futbolista de turno, que no es más que el arquetipo del guerrero de siempre adaptado a nuestros días.

Del pasado recordamos mitos heroicos que a todos nos remueven; pueden gustarnos o no los cuentos y leyendas, pero cuando uno dice Parsifal un silencio mágico especial se apodera del ambiente. Se ha pulsado el arquetipo.

Dicen que de héroes los cementerios están llenos, y es cierto, sin embargo los héroes nunca mueren; las personas mueren, los héroes, no. Los héroes viven para siempre en la memoria colectiva de la gente. Todavía ahora nos quedan leyendas, historias, reminiscencias de héroes sumerios, de hace 6500 años.

En el fondo seguimos necesitando mitos, adaptados al tiempo, pero los mismos mitos. Si eso es así, tenemos que aceptar que existe un modelo que nos tiene a todos tocados. Un héroe es aquel que combate al dragón, luego todo aquel que combata al dragón es un héroe, sea éste un guerrero, un ladrón o un pintor. Como de alguna manera, sea inconscientemente, odiamos al sistema, todo el que vaya contra el sistema o la estupidez general, es un héroe. Actualmente el dragón más común es el sistema, la globalización, el gobierno, la corrupción, la banca. En todo caso lo que te da la fuerza es ponerle nombre y apellidos al dragón, tener la sensación que lo que estás haciendo te trasciende, es decir, no se limita a un simple voy haciendo, sino que pertenezco a un pelotón de guerreros contra el dragón y ¿quién es el dragón? da igual, señálalo, ponle un nombre. El problema es que el dragón tiene mil cabezas, es la Hidra de la mitología, córtale una cabeza y dos más le saldrán en su lugar.

Búscate un dragón, combate y muere por ello.

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