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Manel Seral Coca
Barcelona, Spain
Este site rinde homenaje al ocultista Manel Seral Coca, profesor de Kabbalah Alquimia y Ocultismo. Escritor e investigador, que trascendió este plano el 14 diciembre de 2005. Como tantos dijeron de él: !no supo "venderse"¡.Era un investigador nato. Su obra, oculta, valga la redundancia, merece ser divulgada. El no tenía tiempo para ello. Quizá, desde la luz, si lo tenga... Porque el saber no tiene precio. Siempre estará en nosotros.
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5 abr. 2005

La culpa

A menudo nos sentimos culpables pero no sabemos exactamente de qué. La culpa es otra de las formas absurdas en que el instinto toma el control cuando no debería, ya que en realidad no es más que una desinencia de lo que aprendimos de pequeños. A lo largo de la vida se desarrollan toda una serie de normativas de lo que es portarse mal, y de mayores cuando no tenemos a nadie que nos castigue nos castigamos solos, es un patrón que se quita solamente asumiendo la ausencia de culpa.

Muchas veces sentirse culpable es un acto de egocentrismo, eres tan importante que a ti o a tus comportamientos no demasiado acertados se debe algún tipo de conflicto como el haber hecho a otro un desgraciado. No sé si tenemos muchos casos en que hayamos hecho de alguien un auténtico desgraciado; en todo caso, salvando aquellos casos en que les hayamos estropeado la vida por completo, ¿dónde está la culpa? Todos los demás casos hicieron su proceso, fuera más bueno o más malo, aprendimos o debimos aprender de él y partir de ahí seguimos ruta.

Desde la mente lo único que se puede hacer con la culpa es cuestionarse de dónde viene y sobre qué y hasta qué punto se trata de una auténtica culpabilidad. En el proceso de aprendizaje ocurren cosas que a unos han dañado o perjudicado, pero a partir de eso se ha entrado en una determinada lección. Si he hecho algo que no me parece adecuado, la próxima vez que me encuentre en una situación similar intentaré hacerlo un poquito mejor, pero de ahí a sentirme culpable hay una diferencia.

La sociedad hace hincapié en esto, dicen que el que no distingue entre el bien y el mal, es decir, que no tienen noción de culpabilidad es un psicópata. Podemos decir que un psicópata es peligroso por su falta de ética, pero ¿por qué el bien, el mal, la moral, la ética llegan a convertirse en algo tan patológico? Han hecho más daño que bien. Es como si indirectamente nos hicieran sentir culpables por no sentirnos culpables.

La culpa puede ser muchas cosas, pero fundamentalmente es una herramienta de control, sirve para tener a la gente controlada. Sustituimos la ética por la culpa. Es una herramienta muy útil para las ovejas; si fueras un ser consciente ya no saltarías la valla para pisarme los tomates, pero como no lo eres, aunque te lo explicara no lo entenderías, entonces si saltas la valla sacaré la escopeta o llamaré a la Guardia Civil, y si no tengo ni escopeta ni Guardia Civil pues adiós a los tomates, pero Dios te castigará. Es el último recurso que me queda; ya que no puedo actuar en la coerción directa actúo en la coerción indirecta. La pregunta es: ¿por qué sigo siendo una oveja?


La espera del castigo es más insoportable que el castigo en sí, nos pasamos la noche en vela esperando el castigo y a eso le llamamos culpa. Si he hecho algo que considero incorrecto y se me ha castigado convenientemente quedo en paz, pero si he hecho algo incorrecto y no se me ha castigado, ya sea porque nadie lo ha visto, ya sea porque no han querido darle importancia o porque no considere suficiente el castigo que me han dado, lo acumulo en la cuenta y voy por la vida arrastrando la culpa hasta llegar a un momento en que ya no sé ni de qué me culpo.

La culpa puede ser más peligrosa de lo que parece, ya que la culpa reclama castigo, porque es la única manera de quedar en paz, entonces provoco el castigo como sea; como papá ya no está pero tengo mi cuenta de culpas almacenada, tengo que buscar a alguien que me castigue. Yo ya empiezo castigándome de varias maneras: engordando, afeándome, buscándome defectos, machacando mis capacidades y posibilidades, pero ¡no basta! ¡No es suficiente! ¡No me pego bien! ¡Falta ángulo! Necesito que me pegue alguien. ¿Quién me pegará? Quién me castigará por toda la culpa acumulada (que por cierto es mucha) ¿Donde buscaré que alguien me castigue?
En el mundo. Que me castigue el mundo.
Entonces me meto en situaciones que me llevan a la expiación, busco la santidad a través del autosabotage: por ejemplo, no cojo determinados trabajos geniales que me irían de perlas, fastidio las oportunidades en el último momento para demostrarme que soy un idiota… digamos que cada vez que algo empieza a ir bien, hago todo lo posible para que se estropee, para demostrarme a mí mismo que no tengo derecho a que algo me vaya bien.

La culpa puede ser nefasta dentro nuestros modelos mentales. A partir de ahí, lo único que podemos hacer racionalmente es cuestionarnos la culpa de qué, en base a qué hemos llegado a esa conclusión, por ejemplo: ¿en base a no haber hecho algo que en realidad no nos tocaba? o ¿al hecho de poder comer cada día cuando hay tantos niños pasando hambre en el mundo?

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