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Manel Seral Coca
Barcelona, Spain
Este site rinde homenaje al ocultista Manel Seral Coca, profesor de Kabbalah Alquimia y Ocultismo. Escritor e investigador, que trascendió este plano el 14 diciembre de 2005. Como tantos dijeron de él: !no supo "venderse"¡.Era un investigador nato. Su obra, oculta, valga la redundancia, merece ser divulgada. El no tenía tiempo para ello. Quizá, desde la luz, si lo tenga... Porque el saber no tiene precio. Siempre estará en nosotros.
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13 mar. 2010

El Despertar

Fieles a nuestra filosofía, creemos que antes de hablar de moverse en los planos espirituales es preciso saber cuanto sea posible de ellos, y antes de eso, es preciso tomar consciencia de lo que realmente somos.

Es imposible hablar de autotransformación interior cuando aún nos ahogamos en cientos de conflictos cotidianos, miedos, culpas, apegos, carencias, afectos esclavizadores y un largo etc.
De qué sirve tratar de arreglar nuestra relación con el cielo si nuestra base, la clave de nuestro aprendizaje, dista mucho no ya de ser solucionada, sino de ser comprendida.

¿Acaso no usaremos lo que aprendamos como un sustituto de nuestras carencias?

La experiencia y los que han sido considerados como maestros en diversas disciplinas nos dicen que cuando una persona desarrolla sus facultades o practica ciertas técnicas esotéricas sin hacer un arduo trabajo en cambiar sus modelos del mundo, el resultado no le hace más "espiritual" sino tan sólo acrecienta sus características ya existentes. Especialmente las malas.

Si era antisocial, su "mejorada" espiritualidad le hace rechazar aún más a los demás, ahora con una maravillosa excusa ("son inferiores"). Si era incapaz de solventar su vida económica y sus situaciones materiales, ajora el "espíritu" le justifica que se aleje de lo material para crecer. Si su sexualidad no estaba asumida, ahora siente que el espíritu le lleva hasta la castidad...

Esto lo vemos en el campo de la magia, del hermetismo, de las sociedades secretas (muy centradas en un desarrollo intelectual que les permite huir de la experiencia directa), etc.

El hombre no puede cambiar esto hasta que cambie sus modelos de realidad, trabajando de abajo a arriba y sin saltarse etapas porque la primera dificultad que enfrentamos es que...

"El Hombre está dormido"


El hombre está dormido

Así lo expresaba uno de los grandes místicos y maestros del siglo pasado (XX), Gregori Ivanovich Gurdjieff, quien afirmaba:

"Dormido nace, dormido crece, vive y muere sin llegar jamás a despertar"

En realidad, hemos de aceptar que somos como máquinas que responden según una serie de pautas programadas y, aunque nos duela aceptarlo, hemos de reconocer que somos constantemente manipulados por circunstancias e impresiones exteriores.

Tenemos "respuestas programadas", "comportamientos programados" y "actitudes programadas" gracias a las cuales se nos manipula obligándonos a "hacer por nuestra propia voluntad" lo que otros (gente, amigos, religión, sistema...) pretenden.

Es un poco difícil aceptar que estamos manejados y que nuestra supuesta voluntad es a veces sólo una ilusión, que jamás hemos tomado verdaderas decisiones sino que hemos acabado decidiendo "lo único que se podía decidir teniendo en cuenta nuestra particular forma de ver la realidad".

¡Pero yo estoy despierto! ¡Estoy seguro! ¡Y toda mi vida se ha hecho de las decisiones que he tomado, incluso en contra de lo que otros pensaban!

¿Es realmente así?

No podemos empezar pidiéndole que está dormido, como el resto de la humanidad, pero sí podemos pedirle que tome esto como una hipótesis de trabajo, sin creerse nada, pero aceptando la posibilidad de que sepamos lo que estamos diciendo. No pedimos más.

En el texto que sigue, intentaremos hacer algo más que decirlo. Intentaremos demostrarlo y, a partir de ahí, su aceptación será la primera y más importante herramienta para cambiar, porque es imposible cambiar algo sin aceptar previamente que está mal tal y como lo conocemos.

¿Alguna vez ha pensado que la gente por las calles, en los supermercados, en las grandes reuniones o en el trabajo parecen andar como zombies que caminan de un lado para otro sin objetivo alguno? ¿Alguna vez ha creído que la humanidad corre constantemente para no llegar a ninguna parte? A esto nos referimos.

Si tiene vd. dudas acerca de si estamos o no manipulados, basta con que observe la televisión y sus consecuencias. Cada anuncio es una obra de arte pensada para pulsar sobre los mecanismos del público y hacerle comprar lo que venden, a menudo aludiendo a cosas que poco o nada tienen que ver con el producto. Todo el mundo conoce y comenta ciertos anuncios, aunque sea para burlarse de ellos (no importa, el nombre del producto ya está en la calle).

Si observa algunos anuncios, verá que no hacen sino pulsar sobre sus hábitos, miedos y carencias, desde la señora que no consigue que su ropa quede blanca (¡Qué vergüenza! ¿Qué pensarán las vecinas que la tienen más blanca que ella?) hasta el niño que se siente marginado en el colegio porque no come cierta marca de yogur, tiene un móvil o lleva cierto calzado deportivo (¡cómo puede una madre permitir eso!), o el señor que ligará más si se compra cierta marca de coche, o aquel que conseguirá ser más divertido y tener más amigos si bebe cierta marca de cerveza...

Estamos manipulados, no lo dude, a través de las normas aprendidas, los complejos de culpa y las tendencias primarias, que se explotan sin piedad. Aunque algunos consigan escapar a algunas de estas trampas más evidentes, apenas se dan cuenta de que caen en otras más sutiles, y ello porque tenemos una especie de mecanismo cuyo botón basta pulsar. ¡Compre en Navidad!, aunque todo sea más caro; ¡Sea Feliz!, como parte de una campaña comercial; ¡Practique deporte y tenga un cuerpo perfecto!, o se convertirá en un marginado social; ¡Compre comida basura!, y su hijo tendrá un magnífico juguete...

Los ejemplos son múltiples y todos, de un modo u otro, nos vemos atrapados en mecanismos que marcan desde nuestras actitudes hasta, a veces, nuestros comportamientos más íntimos y nuestras decisiones y opiniones. Todos nos vemos atrapados en comportamientos programados, desde la comida de Navidad (donde a menudo no sólo se hacen las mismas cosas, sino que se dicen las mismas cosas), hasta el ritual funerario y "plácemes" que "tocan" en un entierro (¡Era tan buena persona...!). Algunos se libran parcialmente de esas historias y sufren bajo la etiqueta de "raros", pero incluso ellos acaban atrapados en uno u otro mecanismo y respondiendo, actuando y sintiendo de manera programada.

La moderna psicología ha estudiado multitud de conflictos internos que se convierten en la causa mecánica de ciertos comportamientos aparentemente "rebeldes". En cualquier caso, un breve estudio de psicología nos podrá mostrar cómo nuestros conflictos y nuestro s tipos de personalidad actúan como fórmulas que condicionan (cuando no determinan) nuestras actitudes y reacciones, mermando considerablemente nuestro supuesto "libre albedrío".

Es un hecho que los supermercados han estudiado la psicología de sus clientes hasta el punto de utilizar las llamadas "zonas calientes" para colocar ciertos productos. Todos sabemos del clásico "¡Ah, esto también me hacía falta!" mientras estamos esperando en la cola para pagar. Allí se agolpan las pequeñas cosas tales como caramelos para los niños (hay que comprarlos para que no se pongan nerviosos y los piden porque los han visto), maquinillas de afeitar, y un largo etcétera.

No es cuestión de hablar, cuando mencionamos el sueño, de los que viven pendientes del fútbol y son capaces de entrar en la agresión física por apoyar a unos colores, o de quienes saben más de los personajes de la prensa del corazón que de sus propias vidas, o de los políticos que nos maravillan apareciendo entre la gente una vez cada cuatro años, casualmente justo en la época electoral... Ni de las modas más diversas, que se siguen independientemente de los propios criterios y cambian cada año (¿nuestros criterios también?).

Los jóvenes "rebeldes", a su vez, se esfuerzan para ser "diferentes", para lo que se equipan de tal modo que todos son iguales entre sí...

El androide está oculto en nuestro interior, listo para saltar de modo reactivo en función de su programa.

Volviendo a la psicología, en ella encontramos abundante información acerca de cómo los comportamientos y los traumas y conflictos acumulados en nuestra infancia afectan nuestras elecciones futuras. Los "mensajes" de nuestros padres y sus formas de interpretar la vida determinarán muchas de nuestras tendencias, comportamientos y fracasos (o éxitos) de tal modo que uno se pregunta: ¿Realmente he sido dueño de mis decisiones y de mi vida hasta ahora?

Si somos honestos, reconoceremos que repetimos historias y situaciones demasiado a menudo, que elegimos situaciones, a veces, sin comprender demasiado bien por qué lo hicimos, y que comportamientos "cerrados" y "autolimitativos" pueden ser una penosa herencia del pasado que nos bloquea y puede estropear nuestras vidas lamentablemente.

Antes de cualquier desarrollo en planos superiores, es preciso reconocer esos comportamientos repetitivos y automáticos a los que no dábamos importancia y efectuar un replanteamiento acerca de los mismos con la esperanza de hacernos dueños de nuestro destino futuro. Toda búsqueda interior comienza con un cambio de modelos en el plano en el que nos encontramos actualmente.

A menudo, las corrientes esotéricas formulan el postulado inicial de un modo muy claro, aunque suele ser igualmente incomprendido: "Conócete a ti mismo". ¿Cómo puedo conocerme si estoy cegado por lo que creo saber acerca de mí?

Reflexiones de Inicio

1 - ¿Piensa realmente por sí mismo?
Esto se refiere a si creemos que los demás no le afectan a la hora de tomar decisiones. ¿Nos manipula la televisión, la política, los deportes...? ¿Supeditamos nuestras decisiones a lo que querrán los demás o a lo que pensarán? ¿Decidimos o nos dejamos llevar y luego nos quejamos?

2 - ¿Puede anteponer su voluntad a sus sentimientos?
Nos referimos a hasta qué punto la rabia, el orgullo o el amor, por ejemplo, nos hace tomar decisiones erróneas o precipitadas que luego lamentaremos.

3 - ¿Depende demasiado de la necesidad de aprobación?
¿Hace lo que pretende o está muy condicionado por los gustos de los que tiene cerca? ¿Busca soluciones o sólo aprobación?

4 - ¿Sabe el por qué hace las cosas?
¿O sigue normas y reglas aprendidas cuya utilidad real jamás se ha cuestionado, simplemente porque "siempre se ha hecho así"?

5 - ¿Puede aceptarse tal y como es y evitar los constantes autoreproches?

6 - ¿Se quiere a sí mismo?

7 - ¿Puede tomarse su propio descanso?

8 - ¿Es dependiente?

9 - ¿Es capaz de responsabilizarse de sus propias decisiones en lugar de buscar culpables?

10 - ¿Ha eliminado la táctica de postergar como forma de vida?



φφφφφφ



Éstas son algunas preguntas que debería hacerse a sí mismo. Aunque estemos planteándonos un camino interior, debería estar claro que es imposible plantearse metas más elevadas cuando aún hay mucho trabajo que hacer con respecto a las lecciones que nos presenta este plano de realidad.

Cualquier crecimiento espiritual debe necesariamente ir precedido de un crecimiento personal. Un camino "espiritual" no limpiará por sí mismo nuestros conflictos internos, sólo los disfrazará, de tal modo que dichos conflictos se pegarán a nosotros y se adaptarán a las nuevas características de vida, pero nunca podremos ser seres elevados si seguimos dominados por el comportamiento automático.

                                                                                                                                                                                                           Salud.

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