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Manel Seral Coca
Barcelona, Spain
Este site rinde homenaje al ocultista Manel Seral Coca, profesor de Kabbalah Alquimia y Ocultismo. Escritor e investigador, que trascendió este plano el 14 diciembre de 2005. Como tantos dijeron de él: !no supo "venderse"¡.Era un investigador nato. Su obra, oculta, valga la redundancia, merece ser divulgada. El no tenía tiempo para ello. Quizá, desde la luz, si lo tenga... Porque el saber no tiene precio. Siempre estará en nosotros.
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12 mar. 2010

Bibliografía


Lucifer, símbolo oculto de la iniciación

A pesar de ser una obra que muchos podrían calificar como morbosa o “negra”, el autor nos adentra en lo profundo de este personaje, su relación con el grial o la estrella Sirio, misterios que aún están por desvelar.- Fran Recio.

 Comentario personal del autor:
Lucifer es el libro que valió la fama, (la mala fama), es un análisis de la mitología de Lucifer, que no tiene nada que ver con el diablo ni con el satanismo ni con las misas negras, pero a raíz de Lucifer me invitaron a un montón de programas de radio y tv para hablar sobre el diablo, las misas negras y el satanismo, con lo cual, la cuestión habitual era: ¿Usted se ha leído el libro?
Es un análisis del mito en el que he encontrado una línea de interés que vale la pena leer.”

 


La cara oculta de la cruz

Los misterios que encierra este símbolo desvelado, la cruz, mucho más antigua que el cristianismo, y su relación y uso por parte de la iglesia, un libro polémico para muchos y hereje para otros tantos.- Fran Recio.


Comentario personal del autor:
Lo que el cristianismo debió ser y no fue y lo que fue y no debió ser”.

 

 





Rituales de las fiestas mágicas

Para mí, posiblemente el mejor libro sobre rituales para cada fiesta mágica y su práctica. Una excelente obra del todo recomendable para los amantes de esta temática. -Fran Recio.

Comentario personal del autor:
Fue un encargo que escribí a mi manera y le añadieron ritualitos; cuando leí el original y lo comparé con el mío, descubrí que me habían amputado unas 60 páginas de aquí y de allá, que fueron sustituidas por ritualitos”

 





Cómo aprovechar la energía mágica de los árboles


Comentario personal del autor:
Fue un encargo.”

 







Canciones de Vagabundos y Poetas


Libro de poemas inédito

 









Las claves ocultas de El Ocho

Comentario personal del autor:                                                            

"Durante muchos años he sido profesor de ocultismo, y uno de los temas que incluía en mis cursos era el de la simbología numérica. En efecto, más allá de los sistemas más superficiales que atribuyen a los números una especie de valor adivinatorio, o que juegan con ellos para hallar una descripción de la personalidad en un sistema conocido como numerología, los distintos números se incluyeron en la enseñanza esotérica como partes de un lenguaje simbólico que pretendía aproximarnos a la comprensión del Universo, su estructuración y sus leyes. La mención a los números en los diversos escritos y grabados esotéricos que conocemos, o la aparición de objetos en un número determinado, nunca es al azar. Siempre, los números forman parte de una clave mayor tras la clave aparente y nos conducen a un significado aún más profundo que permanece velado a los profanos.

Pitágoras, considerado a menudo en muchos libros de texto para escolares como el padre de las matemáticas, no fue ajeno a este sistema. De hecho, lo que Pitágoras no fue jamás es un matemático. La maravillosa desinformación a la que se nos somete y la tendencia a no considerar lo esotérico en las raíces de nuestra cultura se olvidaron de mencionar que Pitágoras era un buscador de la verdad última y que la escuela que fundó, los Pitagóricos, era una escuela consagrada a la búsqueda interior, que practicaba el vegetarianismo y que se dedicaba al estudio del conocimiento profundo, utilizando los números como claves para explicar la Creación y la estructura del Universo. Los números se convertían, así, en formas de explicar los distintos procesos del establecimiento del mundo, planteándose así que el Universo era un orden absoluto determinado por la matemática pura. Un sistema tal ligaba de forma inextricable la matemática con la filosofía, lo que queda muy lejos de la árida y fría concepción actual. Pero no sólo fue Pitágoras quien ligó una serie de significados filosóficos y esotéricos a los números. Árabes, egipcios, griegos y muchas otras tradiciones antiguas plantearon esta conexión, siendo quizá los hebreos los más importantes, dado que el sistema cabalístico toma como uno de sus elementos centrales las letras hebreas, y es imposible separar dichas letras de una valoración simbólica y numérica, ya que cada letra es, a la vez, un sonido, una idea y un número. Volveremos más adelante tanto con la simbología de los números como con la de la Kabballah. El caso es que, como contaba antes, yo explicaba a mis alumnos la simbología numérica pero, habitualmente, cuando le tocaba el turno al ocho me lo saltaba alegremente con un «el ocho no tiene especial significado esotérico». Ese comentario, nacido obviamente de mi ignorancia al respecto en aquel entonces, sólo puedo, a duras penas, excusarlo si digo que el ocho, en particular, puede pasar desapercibido al estudio por el hecho de que su misterio es superior al de los otros números y aparece oculto tras una apariencia inocua. En efecto, el ocho es algo así como «el secreto tras el secreto», «lo oculto dentro de lo oculto», y una apariencia inocente que esconde mucho más de lo que uno había sospechado en un principio y que aparece en muchos más lugares de los que uno hubiera sospechado. Esa manera de pensar por mi parte iba a cambiar de un modo radical cuando cayó en mis manos la novela titulada El Ocho, de Katherine Neville, probablemente la más importante novela de esta autora y éxito de ventas en su momento. 



No voy a decir que El Ocho no fuera realmente una novela. Lo es, y muy interesante, pero la autora nos lleva, además de por un apasionante argumento, a través de un viaje en el que el número ocho aparece con una continuidad y una importancia esotérica que jamás había sospechado. Los conocimientos de la autora se muestran complejos y elaborados pero —y eso es lo más importante— no hace sino destapar la caja de Pandora cuyo contenido es aún más complejo de lo que en el libro se insinúa y ello, probablemente, porque la intención de la señora Neville era básicamente no dispersarse del argumento de su novela. Quedaban suficientes hilos para quien quisiera tirar de ellos e ir más allá, mucho más allá... y eso es lo que hice. 

Seguí a la señora Neville por un recorrido que incluye el ajedrez, las matemáticas, la escala musical, el salto del caballo, el símbolo del Infinito y la idea de que existe una fórmula secreta de la Creación, de que, quizá, todo es número y matemática. Y fui más allá, encontrándolo no sólo en el ajedrez sino en multitud de juegos de azar, como la oca o el parchís, en diversos sistemas adivinatorios, como el I Ching o la geomancia, en las claves de la informática, en el sistema binario, en las columnas del Templo de Salomón, en la química y en la genética... entre otras. 

La intención de este libro es resaltar esa repetitiva presencia del ocho, la doble espiral, en nuestros sistemas esotéricos y en las claves que está descubriendo la ciencia actualmente. Descubrir sus apariciones aparentemente inconexas y buscar una trama común que nos permita hallar una relación clave entre ellos. Destacar el axioma hermético de la Ley de Analogía: «Como es arriba es abajo», y plantear si todo ello no podrían ser piezas de un puzzle que se explican unas a otras y que podrían llevarnos a asociar claves para acercarnos a esa terrible fórmula de la Creación. Y si existe una fórmula común a los distintos niveles, ¿no podría también estar relacionada con la fórmula de nuestro modelo genético? Y si lo fuera o pudiera tener alguna relación con ella, ¿no valdría la pena intentar decodificarla o hallar claves para hacerlo? ¿Por qué tantas coincidencias? 

Estas son algunas de las preguntas que plantea este libro. Ignoramos si servirá, además, para aproximarnos a las respuestas correctas, pero esperamos sinceramente que así sea.







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