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Manel Seral Coca
Barcelona, Spain
Este site rinde homenaje al ocultista Manel Seral Coca, profesor de Kabbalah Alquimia y Ocultismo. Escritor e investigador, que trascendió este plano el 14 diciembre de 2005. Como tantos dijeron de él: !no supo "venderse"¡.Era un investigador nato. Su obra, oculta, valga la redundancia, merece ser divulgada. El no tenía tiempo para ello. Quizá, desde la luz, si lo tenga... Porque el saber no tiene precio. Siempre estará en nosotros.
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10 abr. 2010

Lucifer: ¿Mito, Demonio o Dios?

Es parte de la inquieta naturaleza de Mundo Joven profundizar en todo lo que a priori pueda ser interesante, misterioso, polémico, atractivo. Por ello, después de haber leído el "extraño" libro de Manel Seral Coca, Lucifer, símbolo oculto de la iniciación, decidimos ponernos en contacto con él para comentar las razones por las que lo escribió.
Un libro "extraño" no por el tema que toca, sino por la valentía con que el autor plantea hipótesis que hacen pensar a unos y seguramente sacar las uñas a otros.
Creemos que el tema es lo suficientemente interesante para abordarlo, sobre todo teniendo en cuenta que la historia de la humanidad está ligada a este enigmático y desconocido personaje.
Tal vez la respuesta esté dentro de cada uno, en lo más profundo de la naturaleza humana.
Tal vez el hombre aún no conozca nada de sí mismo ni de las fuerzas que intervinieron en su creación.

En nuestro diálogo con el autor de Lucifer, símbolo oculto de la iniciación, comprobamos la necesidad del ser humano de respuestas, necesidad que, en este caso, le llevó a investigar y escribir este polémico libro.

Manuel Seral: Escribí este libro en un momento determinado porque me di cuenta de que había muchas cosas que no encajaban en la forma en que me habían enseñado la cultura filosófica y religiosa, muchas cosas me planteaban dudas. Había un personaje que era el malo de la película -indudablemente- desde el punto de vista de la Iglesia.
No me interesaba el aspecto de este personaje como ser diabólico y maligno, así que empecé a analizarlo como mito, como leyenda dentro de la cual había una serie de cosas que cuestionarse y analizar para ver qué podíamos sacar de ahí. Lo empecé a escribir buscando qué más podía decirnos ese personaje aparte de lo que ya sabíamos. Hemos estudiado todos los personajes bíblicos por un lado y por otro, pero éste quedaba un poco en las sombras. Es el malo, el perverso, el diabólico... Bien, sí, pero ¿qué más?, ¿cuál es su historia?
Mirándolo desde un punto de vista mitológico me di cuenta de que muchas cosas no me acababan de encajar. Dentro de la leyenda había una serie de datos que no eran concretos, que no eran coherentes y se podían interpretar de muchas maneras. Empecé a darme cuenta de que el papel asignado a este personaje era muy parecido al papel que se le asociaba a Prometeo en la tradición grecorromana. era el que robaba el fuego de los dioses y lo daba a los hombres.



Entonces, ¿cuál es el pecado de este personaje? El pecado de este personaje es "terrible", porque da a los hombres justo lo que les promete, es decir, les da el conocimiento. ¿Y por qué es un pecado? Pues porque el hombre era muy feliz, estaba muy bien como un animalito más, como un mono más que se colgaba de las ramas e iba por el paraíso sin ningún tipo de problema, sin preocupaciones, sin sufrimiento de ningún tipo, y en el momento en que el hombre adquiere el conocimiento, adquiere el problema.
El hombre es el único ser que tiene concepción del bien y del mal. Ningún animal, ningún elemento de la naturaleza lo tiene aparte de él. Los animales actúan, pero no porque esté bien o esté mal, sino porque tienen hambre, tienen sed, o porque tienen sueño. Actúan de acuerdo a sus necesidades. El ser humano en el fondo también actúa de acuerdo a sus necesidades, lo que pasa es que se cuestionan sus actos, se les da una valoración ética y moral. El hombre crea el concepto de bien o mal, pero esos conceptos son totalmente relativos, es una cuestión que también me empecé a plantear. Lo que para nuestra cultura está bien, para otras culturas es perverso y maligno; lo que para nuestra cultura está mal, en otras está perfectamente aceptado y es correcto. Nosotros nos escandalizamos ante cosas como la sexualidad y sin embargo en la India hay templos donde hay grabados sexuales. Su moral es distinta, su planteamiento de las cosas es distinto, entonces, ¿qué está bien o qué está mal? ¿Está malo lo que hacen ellos porque es distinto a lo nuestro? ¿Está mal lo que hacemos nosotros porque es distinto a lo suyo?

Empecé a buscar explicaciones, a analizar símbolos supuestamente conocidos y a buscarles significados reales, como las palabras diablo, demonio, infierno. Analicé la mítica y la historia de este personaje y empecé a encontrar cosas que eran diferentes en su valoración. Yo creo que eso es algo que vale la pena, al menos para tenerlo en cuenta. Busqué un punto de vista más que pudiera ampliar datos y llevar a una visión más seria de toda esta mitología.

Mundo Joven: ¿Qué significa para ti este personaje?

M.S.: Para mí hay algo curioso. Se dice que el hombre fue arrojado al abismo cuando cometió el pecado original, y luego se dice que Lucifer fue arrojado al abismo. Es decir, en cierta forma el destino del hombre y el de Lucifer son idénticos, y yo empecé a plantearme qué era Lucifer.

Para mí Lucifer representa una fuerza de fuego, que entrega a los hombres el conocimiento del bien y del mal. Prometeo entrega a los hombres el fuego de los dioses. ¿Qué les permitió eso a los hombres? El fuego de los dioses es la clave del conocimiento. El hombre a través del fuego empezó a cocinar los alimentos, a transformar los metales, a cocer el barro para hacer piedras y construir casas. Empezó a reunirse en torno a la hoguera para conversar. Luego desarrolló la palabra, el diálogo y la comunicación. El fuego fue el elemento clave de nuestra evolución. Si Prometeokundalini, la serpiente de fuego interior que cuando se desenrosca y asciende provoca la iluminación, la espiritualidad absoluta. Kundalini -curiosamente también es una serpiente, como Lucifer- está asociada al conocimiento, pero también está asociada a la perversión, a la sexualidad y a la baja expresión de los instintos. Cuando analizas y comparas la figura de Lucifer con la figura de Kundalini, empiezas a sacar conclusiones...

¿Qué representa Lucifer? Lucifer no es algo que esté fuera, Lucifer para mí es algo que está dentro del ser humano, la energía del fuego dentro de todo ser humano. Esta energía en su aspecto bajo destruye, es la parte de Lucifer que se nos ha enseñado y efectivamente es cierta. Es lo que nos lleva a las bajas pasiones, a la perversión, a lo munda no, a lo material y a lo físico, no solamente al sexo, sino también a la tierra, al dinero, al materialismo absoluto. Sin embargo, esa misma fuera reconducida, retransformada, se convierte en espiritualidad. Para mí ésa fue la clave del libro, el entender que quizás estamos hablando de una fuerza que sí se manifiesta tal y como se nos dice, pero que puede ser reconducida y re-transformada.
De alguna manera, si el hombre y Lucifer están ligados porque los dos están en el abismo, si Lucifer es la energía interior dentro del hombre, parece ser que esta entidad o esta fuerza también se redimirá cuando se redima el hombre, porque está dentro de él. No solamente se redimirá sino que puede ser utilizada como un instrumento de redención. No estoy hablando de él como ser, sino como fuerza.
Cuando el hombre busca una senda de conocimiento y auto transformación, está recanalizando esa fuerza original llamada Lucifer. Es decir, todos los caminos evolutivos de ciencia o transformación interior que intentan reconducir el fuego hacia la iluminación, son caminos en definitiva Luciferinos.

Mundo Joven: En tu libro dices que Lucifer cayó, y como consecuencia el hombre también lo hizo. Pero Lucifer le dio el conocimiento, ¿qué quiere decir eso?

M.S.: Ahí aparecen los primeros errores, los primeros conflictos que yo observé en la historia sagrada. Primero, yo creo en un Dios como algo Omnipotente, Omnisapiente y Omnipresente. Yo creo que en el momento en que fabricó a Lucifer, igual que al hombre, sabía perfectamente lo que éstos iban a hacer. es decir, la historia del libre albedrío es sólo relativa. Creemos que Lucifer actuó por libre albedrío transcendiendo las reglas y el hombre actuó por libre albedrío aceptando a Lucifer, porque de alguna manera nos es cómodo aceptarlo así. Pero realmente Dios los creó con ese "fallo". Dios ya creó una pieza "defectuosa", una pieza que ya estaba predispuesta para eso. Si esas piezas se crearon con ese "defecto", se pusieron juntas, y Dios se fue y las dejó solas en un momento determinado, significa que, una de dos, o Dios está jugando a un juego perverso en el cual realmente está tentando a unas piezas sabiendo que van a caer -porque lo sabe, lo sabía desde mucho antes de crearlas-, o bien Dios hizo eso para algo.
Yo no puedo creer en un Dios cruel, ni en un Dios estúpido al que se le vayan las cosas de las manos -sin embargo se despista y algo se le desmadra-. No es posible de ninguna manera que algo actúe de manera diferente a como él sabe que va a actuar. Es decir, todo es un juego, una obra de teatro que estaba preparada. ¿Para qué? Para que se produjera algo que debía suceder. Lucifer debía tentar al hombre y el hombre debía ser tentado por Lucifer, porque para eso habían sido creados. ¿Con qué fin el hombre es tentado por Lucifer? Con el fin de poner en marcha un proceso en el cual esa transformación a la que estaba destinado el hombre pueda seguir su curso. Es imprescindible que el hombre baje para que luego pueda subir más allá de donde se encontraba. Es imprescindible que el hombre en un momento determinado llegue a sentarse a la derecha del Padre. Es como si Dios hubiera creado la manifestación, pero en un momento determinado la manifestación no pudiera regresar a él, no por el camino directo.
Había llegado a una estática y a una inmovilidad. Todo era perfecto, todo era estupendo, pero no salía de allí. No era más que tierra, materia, mundo. En un momento determinado ese mundo tenía que volver a él, pero no había un camino. Entonces tuvo que introducir el conocimiento, el sufrimiento y la necesidad. Evidentemente el hombre cayó, bajó, se sumergió en la comprensión de la materia, en el sufrimiento, pero también con eso mismo abrió las puertas del camino del regreso. Digamos que tuvo que coger impulso para saltar ese bache que representaba la creación o el paraíso originalmente. Tenía que llegar a Dios consciente, y para ello tenía que entrar en la clave de la consciencia, que es el conocimiento, la comprensión del bien y del mal. Ésa es la historia y ése es el conflicto.

Mundo Joven: ¿Podríamos decir entonces que todo esto forma parte de algo ya previsto?

M.S.: Para mí Dios no juega a los dados, no está apostando a ver qué pasa. Dios no es estúpido, no es cruel, no es malvado, y sin embargo ha creado lo que nosotros concebimos como mal. Por tanto en todo esto tiene que haber alguna intención.
El propósito para mí es servir a un plan que él tiene, un plan en el cual está contemplada la toma de conciencia por parte de los hombres, el despertar, y que lleve a una transformación que haga al hombre digno de volver a encontrarse con Dios, pero ya con consciencia y con comprensión de todo el proceso. Es decir, el hombre sólo puede volver a Dios con la plena consciencia de la creación. Dios emitió al hombre para que el hombre adquiriera consciencia y volviera a él con esa consciencia adquirida. ¿Su intención final? La desconocemos.
Hay quien especula que Dios era -simplemente era-, pero le faltaba consciencia de ser. Entonces creó a los muchos para que los muchos adquiriesen esa consciencia de sí mismo: se autoreflejó. Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza para que el reflejo le devolviera la comprensión de sí mismo. Es una teoría como otra cualquiera, eso no lo sabemos, lo único que sabemos es que la intención parece claramente planeada.

Mundo Joven: ¿Cuál es la verdad de este personaje?

M.S.: La verdad del mito, la verdad del símbolo para mí es ésta. Todo lo demás se puede utilizar para que la gente se preocupe, para que la gente no entre en el caos, no entre en el mal camino. Y también puede usarse como cuento para asustar viejas. De alguna manera es una forma de mantener a las ovejas dentro del rebaño, cosa que es necesaria a veces hasta que las ovejas no alcanzan la consciencia.

Yo creo que a los hombres con la religión nos ocurre como a los niños con los padres. Es decir, en un momento determinado se nos dan una serie de normas que son imprescindibles porque nosotros no sabemos desenvolvernos. Al hombre le pasa lo mismo con la religión. Igual que las reglas sociales, las religiones sirven para que el hombre no se desmadre, para que esto no sea un caos, para darnos unas estructuras básicas dentro de las cuales movernos. Algunos hombres despiertan, se transmutan y empiezan a tomar autoconsciencia. Esos hombres ya crean sus propias reglas, doctrinas y filosofías, quedan fuera del dominio y del manejo de la religión.
El gran error es que la religión no aceptó su papel de padre, dejando que el hijo en un momento determinado se vaya de casa y busque su camino. Sino que de alguna manera se tomó el poder absoluto de retener al hijo en casa eternamente. En ese sentido la religión ha creado conflictos d onde no debía crearlos. No ha enseñado a crecer, ha enseñado a pararse, a mantenerse dentro de unas reglas férreas y estrictas. Para mí ése es el daño que ha podido hacer la religión, manteniendo todo mi respeto hacia ella.

Mundo Joven: ¿Qué aceptación tuvo su libro?

M.S.: Yo creo que ha tenido la aceptación de todo libro profundo, es decir poca: se han vendido unos 3.000 ejemplares. Este libro tiene un problema, y es el hecho de que tiene una edición poco atractiva y un título igualmente poco atractivo, porque realmente lo escribí intencionadamente con la idea de remover, es decir, que la gente se encontrara con una cosa no esperada.
"Lucifer como símbolo de iniciación" es algo que rompe esquemas, que es justo lo que pretendía, porque creo que ésa es la única manera de despertar. solamente cuando rompemos una estructura es cuando empezamos a hacernos preguntas, tenemos una posibilidad de entender y de despertar. Mientras damos las cosas por supuestas, es cuando no crecemos y no nos movemos.

Mundo Joven: ¿Has tenido algún problema?

M.S.: Sí, alguno. Pero he tenido la suerte de tener amigos en emisoras y en otros sitios que al conocerme me han dado la opción a entrevistas inteligentes y sanas, lo cual me ha permitido explicar las cosas.

Mientras me han dejado explicar no ha habido ningún problema , porque la gente al final ha comprendido cuál era el punto de vista que y tenía. No obstante alguna historia rara he tenido, y eso es más de cara a algunos medios de difusión. Como por ejemplo con el Sr. Julián Lago, de Misterios sin Resolver. Otro lo he tenido no hace mucho con un investigador de poca monta, el Sr. Manuel Carballal, que escribió un articulo en la revista Mundo Oculto donde habla del satanismo, tema al que le tiene mucho entusiasmo y de él ha sacado su poca fama.
Este señor escribió un pequeño párrafo donde decía: "Manuel Sera, que es un conocido luciferino, dice que tal...". En un párrafo muy pequeño dice una serie de cosas que, tal y como las dice, sugiere cosas que son falsas. Dice que el diablo es una vía de conocimiento. Es mentira. Yo nunca he dicho que el diablo sea una vía de conocimiento. He dicho que la idea luciferina, no Lucifer sino la idea luciferina es una vía de conocimiento y es muy diferente. Pero es una manipulación tan pequeña, tan sutil, que casi no se nota. Y al final dice: "Manuel Seral, practica la magia sexual, que es una costumbre típica de todos los grupos satánicos", con lo cual está haciendo una afirmación absoluta. Yo no es que haya practicado la magia sexual, estudio la magia sexual, que es diferente.
Son los juegos de palabras que se emplean muchas veces por parte de los medios informativos, que resultan tendenciosos y muy malignos, tan satánicos como los que pretende denunciar. Si hacen eso con todo, uno ya sospecha de la validez o la calidad del resto del programa o el artículo.

Mundo Joven: ¿Nos podrías hablar de la diferencia que existe entre esas dos corrientes, Lucifer y Satán?

M.S.: En un momento determinado me planteaba un juego de palabras dentro de mi libro hablando de Lucifer y de Satán como dos fuerzas. Mientras que Lucifer es una fuerza de fuego, Satán es una fuerza de hielo, es un término que procede del antiguo Dios romano Saturno. De ahí sale Satán que es una fuerza totalmente saturnina. Es un ser de congelación, de freno, de detención, de frío y de hielo. Y uno de repente se encuentra con que la lucha es entre el fuego y el hielo, la lucha del poder de expansión frente al poder de contracción. Satán es necesario para mantener la materia, es el ser de la materia, lo físico, el dinero, el poder económico, el crecimiento. Templos de Satán los hay, por supuesto, pero no los busquéis en iglesias perdidas, ni en señores vestidos con túnicas. Buscadlos en señores vestidos con americana y corbata y en los templos al dinero, en los templos donde se rinde culto a la posesión de la propiedad, a la explotación del hombre por el hombre, a la destrucción de la naturaleza, a todo lo que es riqueza por encima de todo y de todos: es el culto a Mammon. No hace falta decir dónde está el culto a Satán, pero creo que será muy fácil encontrarlo.
En cuanto a Lucifer, representa todo lo que es el culto de fuego, la expansión. Él representaría la desintegración, la explosión de la energía.
Ahora bien, está muy claro una cosa, tanto Satán en su aspecto puro, como Lucifer en su aspecto puro son nefastos. Satán en su aspecto puro representaría la inmovilidad absoluta, la muerte total, la piedra. Lucifer en su forma absoluta representaría la desintegración, la explosión. De alguna manera, para que la fuerza de Lucifer sea contenida, la fuerza de Satán la frena, le da materia.
El juego de la transmutación se ha de crear manteniendo este doble equilibrio, siempre desprendiéndose paulatinamente de toda la fuerza satánica y avanzando progresivamente hacia la fuerza luciférica o de fuego.

Mundo Joven: Entonces ¿qué pasa con el concepto demonio?

M.S.: El concepto demonio es muy divertido porque sale de la palabra daemon, que originalmente no es un ser maligno ni mucho menos. Daemon es una especie de espíritu que procede de los planos superiores y se posesiona de los hombres para transmitirles la inspiración. Es decir, es una especie de contacto, una línea directa con lo sublime, desde la cual el hombre adquiere sus chispazos de genialidad.
La mayor parte de filósofos griegos, Pitágoras, Aristóteles, Platón se jactaban de tener un daemon particular. Eso les permitía generar sus grandes creaciones.
A partir de este término el daemon se fue transformando y convirtiendo en demonio, una entidad maléfica, uno de los miles y miles de servidores del diablo y que tenían rabo, cuernos, eran rojos, y se dedicaban a hacer las mil y una travesuras para fastidiar al ser humano. Es algo curioso cómo se ha ido jugando con las palabras y transformando cosas.

Mundo Joven: Esta visión y este conocimiento, conseguido a base de todas las investigaciones que has hecho, ¿cambió en algo tu vida?

M.S.: Cambiaron muchas cosas, no solamente por este libro, sino por todos los años que llevo investigando. Eso me ha permitido encontrar respuestas sobre mí mismo, encontrar caminos y explicaciones. No creo en el dogmatismo, porque eso es inamovible, no propicia el cambio ni el crecimiento.
He encontrado que la clave del hombre es conocerse a sí mismo, en el pleno sentido de la palabra. He entendido que ninguna cosa debe leerse tal y como se ve la primera vez. Las cosas deben mirarse dos veces para ver qué hay dentro de ellas, y a veces lo que nos obstaculiza puede ser empleado precisamente para vencer ese obstáculo. Me he dado cuenta que la misma ley que hace que el hierro se hunda en el agua, aplicada de otra forma puede hacer que los barcos floten, por ejemplo, y son de hierro. Eso quiere decir que lo que aparentemente tomamos como una limitación en realidad es una clave de transformación si la llegamos a entender. Para mí no hay nada que pueda ser tomado como una clave de limitación, hay algo que estamos entendiendo mal.


Rami Ramos
Nuri Verdú
Revista "Mundo Joven", número 9, junio de 1994

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